lunes, 23 de abril de 2012


Aprende a gastar sin culpa

La mayoría de las veces, gastar en un lujo o en algo con lo que soñaste, genera un sentimiento de culpa. Aunque lo deseabas, una voz interior te indica que pudiste gastar ese dinero en algo más útil o que pudiste mantenerlo ahorrado. A veces incluso mientes acerca de cuánto te costó o buscas justificar tu compra frente a los demás.
Es momento de aprender que los gastos impulsivos o aquellos que parecen un exceso también son válidos, si tenemos atrás una correcta administración para sustentarlos. Puedes darte gusto sin necesidad de causar daños irreversibles a tus finanzas ni angustiarte por el futuro.
Los primeros pasos
La primera recomendación que te ayudará a administrar de mejor manera el dinero, es saber diferenciar entre tres conceptos fundamentales:
  • Necesidades primarias. Se refiere a aquellos objetos o servicios indispensables para la conservación de la vida. En otras palabras, es el mínimo necesario y es igual para todas las personas. Por ejemplo, alimento, prendas de vestir, vivienda.
  • Necesidades secundarias. También son objetos o servicios indispensables, pero están determinados por el estilo de vida. Es decir, puede haber coincidencias, pero normalmente cada persona tiene necesidades secundarias distintas. Por ejemplo, transporte, educación.
  • Gustos y deseos. Todas aquellas cosas que te gustaría adquirir, pero que no son imprescindibles. Por lo tanto, si no las obtienes, tu vida no se ve afectada de ninguna manera.
Para que este ejercicio funcione de la mejor manera, elabora una lista donde segmentes tus gastos en tres columnas. Sé muy honesto e identifica claramente a qué columna corresponde cada cosa. Por ejemplo, es una necesidad primaria comer; es un deseo comer langosta.
Pensando a futuro
Inicialmente, una lista de necesidades y deseos te dará una perspectiva de en qué gastas el dinero. Será como ver una fotografía de tus gastos y podrás identificar a qué rubro destinas más recursos. Pero además, esta lista te permitirá planear a mediano y largo plazo.
Cuando vayas a realizar un gasto, realiza las siguientes preguntas: ¿lo necesito o lo quiero? ¿lo puedo? Primero debes identificar si es algo realmente necesario o si es un deseo. Sé honesto. En ocasiones se gasta por costumbre en cosas de las que podrías prescindir fácilmente.
Después evalúa si tienes una posibilidad real de adquirirlo en ese momento o qué necesitas para lograrlo. Si puedes adquirirlo en ese momento, sólo asegúrate que no estás desequilibrando otras áreas de tu vida. Es decir, que tu gasto presente no va a tener una repercusión en tus finanzas futuras.
Si no lo puedes adquirir en ese momento, regresa a tu lista y define una estrategia para conseguirlo. ¿Puedes recortar gastos de necesidades secundarias? ¿Hay sustitutos más económicos para alguna necesidad primaria? ¿Hay alternativas menos costosas para tus gustos? ¿A qué no estás dispuesto a renunciar? ¿Qué estarías dispuesto a cambiar?
En algunos casos, deberás hacer intercambios; éstos pueden ser temporales o permanentes. Por ejemplo, para conseguir el viaje en crucero que tanto deseas, durante un plazo de tiempo deberás comprar atún en lata en lugar de atún fresco. El ahorro que harás en una necesidad podrás destinarlo a un gusto. O al revés. Si necesitas comprar un impermeable para la temporada de lluvias, tal vez debas suspender la suscripción a tu revista favorita.
Recuerda que no hay imposibles. Para cada objetivo, deberás establecer una estrategia donde definas qué acciones hay que realizar y en qué plazo de tiempo podrás alcanzarlo. Y siempre busca un equilibrio, de forma que ningún rubro se vea severamente afectado.
Cuando percibas que es necesario renunciar a algo, pon en la balanza lo que debes sacrificar a cambio de la ganancia que obtendrás. Si la ganancia es mayor, este será tu principal motivador y te ayudará a mantener el esfuerzo para conseguirlo.
Presupuesto y ahorro
Hacer un presupuesto es la clave para adquirir todo lo que deseas. Normalmente haces un presupuesto mensual, partiendo de cuánto ganas y cuánto gastas. Es importante que en este presupuesto incluyas un porcentaje para los imprevistos. Los imprevistos también podemos dividirlos en negativos y positivos. Un imprevisto negativo puede ser una enfermedad o la descompostura de tu carro. Un imprevisto positivo es aquello que no tenías contemplado gastar, pero surge espontáneo y quieres hacerlo. Por ejemplo, una salida con amigos, el nuevo DVD de tu película favorita o un viaje de fin de semana.
Si contemplas también los imprevistos positivos, sabrás que mes a mes dispones de una cantidad fija para tus deseos. Esto te permitirá gastar con más tranquilidad, pero además podrás planear más fácilmente. Por ejemplo, si deseas unas vacaciones por el Caribe, ahorra el porcentaje destinado a imprevistos positivos. De esta forma no afectarás tu presupuesto mensual, podrás cubrir cabalmente tus necesidades y lograr tu deseo.
Gracias a la identificación de estos tres conceptos, podrás orientar tu administración a satisfacer cada uno sin renunciar de forma definitiva al otro. Si eres constante y disciplinado, podrás adquirir lo que has soñado.

El presupuesto, el ahorro y la inversión familiar. 





Nuestra familia es una organización que económicamente funciona gracias a los ingresos que obtienen algunos miembros de ella, gracias a su trabajo.
Las decisiones de compra que hacemos día con día, están sujetas a los ingresos que como familia se tienen disponibles. Es decir, que no podemos gastar más de lo que ganamos como familia.
Los gastos que son parte del presupuesto
Para entender cómo administramos los gastos familiares conviene elaborar una lista detallada con todas las erogaciones que realizamos, por ejemplo:
  • Ahorro
  • Renta
  • Hipoteca
  • Alimentos
  • Luz, agua y gas
  • Servicios de telefonía fija y móvil
  • Colegiaturas
  • Gastos de transporte o estacionamiento
  • Gasolina
  • Mantenimiento del automóvil
  • Viajes
  • Propinas
  • Uniformes
  • Útiles escolares
  • Regalos a familiares y amigos
  • Alimento y vacunas de las mascotas
  • Mantenimiento de la vivienda
  • Consultas médicas
Los gastos que no son mensuales
Es importante incluir en la lista los gastos esporádicos, ya que son igualmente importantes que los gastos fijos. El hecho de presupuestarlos, además de apoyarnos para distribuir nuestro dinero correctamente, nos ayuda a no olvidar que debemos hacerlos; por ejemplo, es de mucha importancia que destinemos una cantidad y tiempo a hacernos chequeos médicos cada determinado mes, para monitorear que nuestra salud esté en óptimas condiciones. Igualmente, debemos recordar que las visitas al dentista serán necesarias para todos los miembros de la familia.
También debemos recordar los pagos de seguros médicos, de vida, de auto, entre otros, si es que en lugar de pagarlos diferidos durante todo el año, los pagamos una sola vez al año.
Otros ejemplos de gastos esporádicos son los aniversarios significativos, las celebraciones de graduación y los gastos de titulación.
Entonces, una vez que tenemos claro en qué vamos a gastar, podremos preguntarnos si estamos destinando dinero para hacer crecer nuestro capital familiar.
El ahorro, el primer paso para invertir
Debemos fijarnos la meta de destinar una cantidad mensual al ahorro y cumplir con ello con la misma efectividad con la que realizamos los pagos de los servicios básicos. Agrega en la lista de gastos un rubro para el ahorro y así te será más fácil ahorrar mes con mes. Esta es la base para empezar a acumular fondos que después deberán ser utilizados de manera estratégica.
Ya que tengamos una cantidad ahorrada, podremos trasladarla a la inversión. Es decir, que la suma que vayamos ahorrando puede colocarse en una herramienta financiera que genere intereses a nuestro favor. Así, cada mes tendremos gastos pero también obtendremos intereses o rendimientos.
Comprender la diferencia entre los gastos y los rendimientos que nos proporciona la inversión, nos permite hacer conciencia de lo importante que es presupuestar de manera precisa nuestro año, y también, de la relevancia del ahorro.
Si no ahorramos, no podremos tener inversiones que nos permitan hacer frente a emergencias o que nos sirvan para adquirir bienes que incrementen nuestro patrimonio familiar; sino que tendremos únicamente ingresos que se verán disminuidos por los gastos sin que nos quede nada al final del mes.
En cambio, con el presupuesto, el ahorro y la inversión, tenemos un panorama en el que recibimos ingresos, gastamos y conservamos un capital que nos ayuda a hacer crecer nuestro fondo invertido y hace que, además de hacer frente a necesidades inmediatas, disfrutemos a corto, mediano o largo plazo el fruto de nuestro trabajo y notemos el óptimo aprovechamiento de nuestros ingresos. Para ello, debemos consultar cuáles son las opciones de inversión que hay disponibles en el mercado. Algunas no requieren que se tenga una gran cantidad de dinero para comenzar a invertir, lo que permite que con muy poco, comencemos a construir la seguridad del futuro.
La inversión como parte del presupuesto familiar
Si nuestros seres queridos son la razón que nos motiva a esforzarnos día a día, ¿por qué no invertir conjuntamente para incrementar los bienes comunes? Invertir en familia no solamente implica que todos los miembros aporten una parte de capital mensualmente, sino que colaboren aún cuando ni siquiera todos ellos tengan un ingreso.
Es decir, que si los hijos no contribuyen a los ingresos mensuales sí pueden ayudar absteniéndose de realizar ciertas compras innecesarias, para que los padres puedan destinar esa cantidad a la creación del fondo. Así, todos serán beneficiados y a la larga, podrán disfrutar de las ventajas de la inversión en común.
Debemos considerar que la enseñanza del cuidado del dinero y su correcta administración es de gran valor para la vida futura de los hijos, ya que algún día, ellos también tendrán que hacerse cargo de sus propias familias y deberán ser responsables de los gastos que haya que cubrir cada mes. Asimismo, deberán tomar decisiones acerca de cuánto gastar y cuánto ahorrar para generar un patrimonio duradero.
Ese valioso aprendizaje evitará que sufran las consecuencias de una mala administración en el largo plazo y hará que estén protegidos gracias a la toma correcta de decisiones financieras... Hay que considerar que la familia es el lugar óptimo para llevar a cabo ese tipo de enseñanza.
Involucrando a la familia
Nunca se es lo suficientemente pequeño para aprender acerca de administración del dinero. Desde aquella cantidad semanal que damos a nuestros hijos, hasta la que damos cuando ya son más grandes, representan bienes que hay que enseñarles a cuidar. La mejor manera para que los más pequeños aprendan es mediante la observación y el ejemplo.
Cuando nosotros realizamos presupuestos anuales conviene invitar a los menores a que observen qué es lo que estamos haciendo y para qué. Una vez que les hayamos explicado, podemos hacer una reunión de familia para platicar cuáles son los gastos que hay que pagar y cuánto dinero se está designando al ahorro.
Una vez que dejemos clara la situación financiera de la familia será más fácil que los miembros comprendan por qué no pueden hacer ciertos gastos. Pero lo más importante es que aprenderán con el ejemplo el hábito del ahorro.
Si además de ahorrar, utilizamos ese dinero para realizar inversiones que beneficien a todos, los más chicos aprenderán la importancia de las finanzas personales en la vida cotidiana, y tendrán una idea muy clara cuando deban administrar sus primeros sueldos.





Nuestra familia es una organización que económicamente funciona gracias a los ingresos que obtienen algunos miembros de ella, gracias a su trabajo.
Las decisiones de compra que hacemos día con día, están sujetas a los ingresos que como familia se tienen disponibles. Es decir, que no podemos gastar más de lo que ganamos como familia.
Los gastos que son parte del presupuesto
Para entender cómo administramos los gastos familiares conviene elaborar una lista detallada con todas las erogaciones que realizamos, por ejemplo:
  • Ahorro
  • Renta
  • Hipoteca
  • Alimentos
  • Luz, agua y gas
  • Servicios de telefonía fija y móvil
  • Colegiaturas
  • Gastos de transporte o estacionamiento
  • Gasolina
  • Mantenimiento del automóvil
  • Viajes
  • Propinas
  • Uniformes
  • Útiles escolares
  • Regalos a familiares y amigos
  • Alimento y vacunas de las mascotas
  • Mantenimiento de la vivienda
  • Consultas médicas
Los gastos que no son mensuales
Es importante incluir en la lista los gastos esporádicos, ya que son igualmente importantes que los gastos fijos. El hecho de presupuestarlos, además de apoyarnos para distribuir nuestro dinero correctamente, nos ayuda a no olvidar que debemos hacerlos; por ejemplo, es de mucha importancia que destinemos una cantidad y tiempo a hacernos chequeos médicos cada determinado mes, para monitorear que nuestra salud esté en óptimas condiciones. Igualmente, debemos recordar que las visitas al dentista serán necesarias para todos los miembros de la familia.
También debemos recordar los pagos de seguros médicos, de vida, de auto, entre otros, si es que en lugar de pagarlos diferidos durante todo el año, los pagamos una sola vez al año.
Otros ejemplos de gastos esporádicos son los aniversarios significativos, las celebraciones de graduación y los gastos de titulación.
Entonces, una vez que tenemos claro en qué vamos a gastar, podremos preguntarnos si estamos destinando dinero para hacer crecer nuestro capital familiar.
El ahorro, el primer paso para invertir
Debemos fijarnos la meta de destinar una cantidad mensual al ahorro y cumplir con ello con la misma efectividad con la que realizamos los pagos de los servicios básicos. Agrega en la lista de gastos un rubro para el ahorro y así te será más fácil ahorrar mes con mes. Esta es la base para empezar a acumular fondos que después deberán ser utilizados de manera estratégica.
Ya que tengamos una cantidad ahorrada, podremos trasladarla a la inversión. Es decir, que la suma que vayamos ahorrando puede colocarse en una herramienta financiera que genere intereses a nuestro favor. Así, cada mes tendremos gastos pero también obtendremos intereses o rendimientos.
Comprender la diferencia entre los gastos y los rendimientos que nos proporciona la inversión, nos permite hacer conciencia de lo importante que es presupuestar de manera precisa nuestro año, y también, de la relevancia del ahorro.
Si no ahorramos, no podremos tener inversiones que nos permitan hacer frente a emergencias o que nos sirvan para adquirir bienes que incrementen nuestro patrimonio familiar; sino que tendremos únicamente ingresos que se verán disminuidos por los gastos sin que nos quede nada al final del mes.
En cambio, con el presupuesto, el ahorro y la inversión, tenemos un panorama en el que recibimos ingresos, gastamos y conservamos un capital que nos ayuda a hacer crecer nuestro fondo invertido y hace que, además de hacer frente a necesidades inmediatas, disfrutemos a corto, mediano o largo plazo el fruto de nuestro trabajo y notemos el óptimo aprovechamiento de nuestros ingresos. Para ello, debemos consultar cuáles son las opciones de inversión que hay disponibles en el mercado. Algunas no requieren que se tenga una gran cantidad de dinero para comenzar a invertir, lo que permite que con muy poco, comencemos a construir la seguridad del futuro.
La inversión como parte del presupuesto familiar
Si nuestros seres queridos son la razón que nos motiva a esforzarnos día a día, ¿por qué no invertir conjuntamente para incrementar los bienes comunes? Invertir en familia no solamente implica que todos los miembros aporten una parte de capital mensualmente, sino que colaboren aún cuando ni siquiera todos ellos tengan un ingreso.
Es decir, que si los hijos no contribuyen a los ingresos mensuales sí pueden ayudar absteniéndose de realizar ciertas compras innecesarias, para que los padres puedan destinar esa cantidad a la creación del fondo. Así, todos serán beneficiados y a la larga, podrán disfrutar de las ventajas de la inversión en común.
Debemos considerar que la enseñanza del cuidado del dinero y su correcta administración es de gran valor para la vida futura de los hijos, ya que algún día, ellos también tendrán que hacerse cargo de sus propias familias y deberán ser responsables de los gastos que haya que cubrir cada mes. Asimismo, deberán tomar decisiones acerca de cuánto gastar y cuánto ahorrar para generar un patrimonio duradero.
Ese valioso aprendizaje evitará que sufran las consecuencias de una mala administración en el largo plazo y hará que estén protegidos gracias a la toma correcta de decisiones financieras... Hay que considerar que la familia es el lugar óptimo para llevar a cabo ese tipo de enseñanza.
Involucrando a la familia
Nunca se es lo suficientemente pequeño para aprender acerca de administración del dinero. Desde aquella cantidad semanal que damos a nuestros hijos, hasta la que damos cuando ya son más grandes, representan bienes que hay que enseñarles a cuidar. La mejor manera para que los más pequeños aprendan es mediante la observación y el ejemplo.
Cuando nosotros realizamos presupuestos anuales conviene invitar a los menores a que observen qué es lo que estamos haciendo y para qué. Una vez que les hayamos explicado, podemos hacer una reunión de familia para platicar cuáles son los gastos que hay que pagar y cuánto dinero se está designando al ahorro.
Una vez que dejemos clara la situación financiera de la familia será más fácil que los miembros comprendan por qué no pueden hacer ciertos gastos. Pero lo más importante es que aprenderán con el ejemplo el hábito del ahorro.
Si además de ahorrar, utilizamos ese dinero para realizar inversiones que beneficien a todos, los más chicos aprenderán la importancia de las finanzas personales en la vida cotidiana, y tendrán una idea muy clara cuando deban administrar sus primeros sueldos.

Ejercicio y finanzas: ¿Cómo mantener ambas en forma?

Está comprobado que el ejercicio brinda beneficios importantes a nuestro cuerpo, ayudándonos no sólo a vivir más sino a que la vida que tengamos sea mucho más plena. Al hacer ejercicio y mantener estilos de vida más activos podemos no sólo mejorar nuestra calidad de vida sino ahorrar cantidades considerables de dinero en gastos médicos.
Hoy en día, estos son algunas de las bondades que la actividad física brinda a nuestro cuerpo:
  1. Reduce el estrés. No hay nada mejor que una sesión de actividad para desahogar las tensiones. El cuerpo liberará las toxinas que hemos generado a lo largo del día a causa de los alimentos que pudieran ser no son tan sanos y a causa de las emociones negativas o tensiones que hemos sufrido en medio de una larga jornada de trabajo.
  2. Nos inyecta de energía y reduce las posibilidades de sentirnos deprimidos.
  3. Tonifica los músculos.
  4. Ayuda a mantener sano el sistema circulatorio.
  5. Oxigena nuestro cuerpo.
  6. Representa un espacio dedicado a nuestro bienestar personal.
Es muy importante, a cualquier edad, hacer al menos 30-45 minutos de ejercicio 5 veces por semana con una mezcla adecuada de ejercicios de:
  • Resistencia (caminar, nadar o andar en bici) para mejorar nuestra capacidad cardiaca y nuestro sistema circulatorio.
  • Fuerza (pesas) para crear tejido muscular y que con la edad perdamos fuerza.
  • Elasticidad (tai chi, gimnasia, pilates o yoga) para mantenernos esbeltos y flexibles.
  • Balance (caminar o bailar) para reducir la posibilidad de caídas que podrían causar daños graves.
Es importante destacar que muchos ejercicios te permiten lograr varias cosas al mismo tiempo. Por ejemplo, caminar rápido y de subida, te ayuda a tener resistencia, fuerza y balance.
Para muchos, hacer ejercicio parece una proeza imposible, ya sea porque jamás lo han hecho, porque parece que no tienen tiempo en medio de su ajetreado ritmo de vida o bien, porque piensan que deben acudir a un gimnasio y gastar grandes cantidades de dinero. Sin embargo, no hay nada más cierto: hacer ejercicio es una necesidad; y lo mejor de todo, es que es posible realizarlo aún cuando tengamos un bajo presupuesto para ello o bien, en el caso de que deseemos ahorrar en el ejercicio que hacemos actualmente.
Pero ¿de qué manera impacta el ejercicio en nuestras finanzas? Además de ayudarte a ahorrar en gastos médicos futuros considera lo siguiente:
  • Si engordas con el tiempo, necesitarás comprar más ropa, implicando un gasto extra.
  • Por cada 45kg más en el automóvil, incrementa en promedio 2% el consumo de combustible.
  • Al no mantenerte en un peso saludable, primas de los seguros son más altas.
  • Algunas compañías están ya condicionando el empleo a mantener un estilo de vida saludable.
  • Caminar te puede ayudar a ahorrar en gastos de transporte.
Recomendaciones para ahorrar
  1. No es necesario acudir a un centro especializado, podemos escoger algún lugar que sea apto para hacer ejercicio, es decir, que sea tranquilo, seguro y que nos permita trotar o caminar. Esta actividad, además de ayudarnos físicamente, hará que nos relajemos mientras estamos al contacto con la naturaleza. Si tienes hijos, llévalos contigo, empujar una carriola te dará un beneficio extra de resistencia. Si hace frío o está lloviendo, ve a caminar al centro comercial más cercano, pero consciente de que vas a hacer ejercicio, no de compras.
  2. Al igual que en el manejo de tus finanzas, para mantenerte en forma la disciplina es lo más importante. Hacer ejercicio debe ser una prioridad en determinados días a la semana, si es que queremos que esa decisión tenga resultados benéficos. Salir a caminar no representa prácticamente ningún gasto, a menos que tengamos que desplazarnos unos minutos hacia nuestro destino, si es así, el gasto de gasolina o transporte será mucho menor que el de una mensualidad fija en el gimnasio.
  3. Arma una rutina de ejercicio en casa. Por ejemplo, establece un horario en el que únicamente hagas series repetitivas de movimientos, subir y bajar las escaleras diez veces y/o a utilizar aquella bicicleta fija que tenemos olvidada en el cuarto de la azotea.
  4. Caminar a la tienda, al banco o a la escuela, en vez de utilizar el automóvil, es una buena idea que nos permitirá ejercitarnos al mismo tiempo que beneficiamos el medio ambiente.
  5. Aprovecha las opciones gratuitas o de donativo voluntario que nos ofrecen nuestras delegaciones o servicios estatales. Cada una de ellas, ofrece un amplio espectro de posibilidades para inscribirnos en actividades. Por ejemplo, hay clases de Aikido, tenis, voleibol, karate, baile hawaiano, gimnasia rítmica, etc. La mayoría son totalmente gratuitas pero en algunos casos hay que pagar solamente una mínima cuota, por ejemplo, para utilizar las albercas.
  6. En otros puntos de nuestra ciudad, existen deportivos que tienen equipos de fútbol o básquet y que entrenan periódicamente. Sin lugar a dudas, el aprovechamiento de las opciones que el gobierno ha dispuesto para los ciudadanos es una decisión inteligente, ya que siempre hay uno cerca de nuestros hogares y además, podemos accesar a las actividades a muy bajo costo.
  7. Júntate con tus amigos o compañeros de oficina, así te mantendrás motivado y el gasto del equipo se puede repartir entre todos.
  8. Evita participar en deportes muy violentos o de riesgo que podrían llevarte a tener un accidente que afecte tus finanzas personales.
  9. ¡Sal! Infórmate sobre recorridos o caminatas en bosques o parques cercanos. Prepara tu mochila y tu cantimplora y lánzate a la aventura con tu familia o amigos.
  10. Saca a pasear a tu perro. Ambos se divertirán y ahorrarás no sólo en tus gastos en salud sino también en los de tu mascota.
Más opciones
Si tenemos las posibilidades económicas de pagar a un entrenador personal, podemos disfrutar del privilegio de tener a un especialista que se encargue del cuidado de nuestra salud de manera constante. Pero si nuestras finanzas no lo permiten, tenemos al alcance la opción de las revistas especializadas. Ya sea en yoga, en ejercicios de aerobics o en rutinas para mantenernos sanos, existen varias opciones en el mercado que son una guía para quienes no tienen acceso a un entrenador personal.
Sin embargo, recomendamos que antes de llevar a cabo las rutinas o los ejercicios que indiquen las publicaciones especializadas, se consulte a alguien que sea conocedor de la materia, para que nos indique si esos ejercicios son aptos para nuestro cuerpo debido a los antecedentes de salud o lesiones que tengamos.
Si bien muchas publicaciones son accesibles a todos, no siempre estamos en condiciones de realizar todo lo que se nos sugiera. Una vez que hayamos consultado al especialista, podremos seguir de manera periódica los ejercicios, y cada vez que queramos hacer importantes modificaciones en las rutinas o cambiar de ejercicio, debemos volverlo a consultar.
Así, además de cuidar nuestra salud, estaremos cuidando nuestras finanzas personales, ya que lastimarnos por la práctica incorrecta de posturas, puede ocasionarnos gastos médicos que no teníamos presupuestados.



¿Qué es un presupuesto?

El presupuesto es un plan de gastos y ahorros. Cuando comiences a establecer tu presupuesto deberás elegir un plazo, estimando los gastos y los ingresos y balanceando los mismos. Tu presupuesto es una herramienta muy valiosa porque:
Te permite asumir el control de tus finanzas.
Identifica concretamente todos tus gastos.
Te ayudará a evitar los gastos impulsivos.
Te ayudará a decidir lo que puedes y no puedes comprar.
Te permitirá llevar un control de la forma en que gastas tu dinero.
Te ayudará a crear un plan de ahorro.
Te ayudará a decidir cómo te puedes proteger contra las consecuencias financieras de eventos imprevistos.